lunes, 25 de agosto de 2008


Entonces decidí que a partir de aquel momento no iba a confiar mas en nadie.
Empecé a pensar que las teorías no utilitarias quizá no estaba tan erradas. Decidí que mis amistades serian mayoritariamente iban a ser por conveniencias. Que necesitaba rodearme de gente que me sirvía para tal o cual empresa y que , si alguien no me era útil, directamente pesaba a ser un estorbo. Quien no me sirviera sería desechado. Suena bastante práctico, frío y calculador. Y es que así quería ser yo, después de tanto colegios y decepciones. Me jectaba de mis decisiones y a quien me preguntaba le contestaba que me juntaba con ésta o con aquélla solamente porque las necesitaba.
Pero era ficción, pura mentira, Soy una persona muy apegada a los afectos. Y necesito de amigas, de familia, de amores, de mascotas. Necesito todo eso; a las personas que me recuedan quien soy. Pero aquella época, ésa era la imagen que quería mostrar de mí y siempre tuve la encantadora habilidad de hacerle creer a la gente que el cielo se está cayendo, aunque sea el día de sol reluciente.
(que errada que me sentia)

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